martes, 8 de mayo de 2018

Certezas

Es, acaso, la distancia la que nos define,
Es el silencio,
la voz entrecortada,
la niebla de la época, 
la intención de entrar al dolor del otro.
De entrar para sanar.
¿Acaso es esa nuestra identidad?
Después de lo que no se nombra, estará la nada. 
Estará la niebla, otra vez, abrazando los cuerpos.
Estará,el concreto y tangible, final.

lunes, 7 de mayo de 2018

Eva, por María Elena Whalsh

Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla “amémonos”.
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lagrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo? II No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra? Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones

lunes, 2 de abril de 2018

Los que faltan

A la Patria le falta una parte.
A la Patria le faltan sus héroes.
Le faltan compañeras, compañeros...

A la Patria le sobran ladrones
Borrachos 
Monstruos 

El pueblo sabe...

Las Malvinas son nuestras

Así como los hombres y mujeres que dieron su vida por ellas.

viernes, 9 de febrero de 2018

Chau Pá

Me quedo con el martillo que me enseñaste a usar
Con el mar en Villa Gesell
Con la lucha del oso con su hija chiquitita
Con el cacique serenito...

Chau a lo siniestro
Al monstruo desencajado
Al egoísta demandante
Al desmemoriado de sus propias atrocidades.

Me dejas entera, 
completa, 
inmensa.

Chau papá
Chau hija.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Son las cinco?

Faltan tres minutos para las cinco. 
Acá no se toma té, se toma mate. 
Siguen faltando los mismos tres minutos que cuando arranqué con esto.
¿Qué pasa con el tiempo?
Se atasca, se enreda en la gruesa capa de inutilidad de mi fuerza,
de mi fuerza de trabajo.
Los días no quieren pasar, se atascan entre papeles, 
inmóviles e inútiles, 
como los mensajes que nunca llegan.    
Ahora son las cinco en punto. 
Nada ha cambiado. 
Los que charlan, charlan...
- Dale, ¡Viejo! -
Los que dirimen conflictos, o creen dirimirlos, siguen ahí. 

Y ahora ya pasaron tres minutos de las cinco. 
Y acá no se toma té.
Se toma mate. 

Carta a la Galaxia.

Esta todo raro
El individuo se pasa
de individuo.
El ser social se desvanece
Hay orden de matar.
Por la espalda.
Para ser héroe.
Hay orden de ceguera,
ni astigmatismo 
ni miopía,
ceguera.
Hay libertad para odiar. 
Queda poco de lo que nos hacia distintos de los animales.

Queda poco, Humanos.

domingo, 4 de febrero de 2018

Tatú

El mar me deja sorda
Me revuelve el pelo
Me sala el cuerpo
Va y viene, siempre insiste 
Por momentos está tranquilo 
Y al rato te explota en lo pies 
El mar se va.

Y siempre vuelve.