Ya no hay pesadillas por soñar,
al cuarto oscuro no se vuelve...
Lo que queda es la luz
Enceguecernos en ella
Estamos a la mitad del camino
y lo que hemos dejado
nos libera.
Estamos más livianos para lo que queda
Tan livianos que podemos volar
shi is e senseishon
Ya no hay pesadillas por soñar,
al cuarto oscuro no se vuelve...
Lo que queda es la luz
Enceguecernos en ella
Estamos a la mitad del camino
y lo que hemos dejado
nos libera.
Estamos más livianos para lo que queda
Tan livianos que podemos volar
Cierro los ojos y estoy en Londres. Me río, mientras comparto una copa de vino con otros, que no se quienes son, ni serán. Mas tarde camino por Parliament Street, la casa del parlamento ya se encuentra cerrada, por que está cayendo el sol. Estoy sola, en londres, caminando sin apuro, como siempre, bah. Voy hasta la costanera, ahí esta el río Tamesis, sí, lo estoy viendo y mientras el sol amarillo grisáceo empieza a abandonarme voy hay tomar el subterráneo que me lleva de nuevo al hotel. Y no me pierdo. Tomo el correcto: Westminster – Canary Wharf. Llego a lo conocido, veo esas caras argentinizadas y me siento un poco en casa. Por supuesto pensamos en comer, que comeremos esa noche en esta ciudad de piratas?
Nota: Alejandra Pizarnik, escribió este poema durante su estadía en el Hospital Pirovano. 1971. Yo lo descubrí en Poesía Completa. Alejandra Pizarnik. A cargo de Ana Beccia. Editorial Lumen