viernes, 8 de agosto de 2014

Lo que hay

Hay un vacío.
Sí. Un hueco. Un agujero.
Que a cara de perro se hace el desentendido. Él sabe que los dos sabemos que estamos ahí. Y los dos quisieramos estar en otro lado. El se alojó en mí. No queria que viniera pero insiste en quedarse. No nos hablamos. El silencio nos comunica cuánto odiamos del otro y lo que quisieramos que el otro fuera. Eso no ocurre. La presencia del otro nos indica la ausencia de lo que deseabamos. No debo ser melancólica dice mi jefa/madre. Que se vaya por donde vino. Que se confunda con mi sangre. Que el agua le de la trasparencia que le ha quitado el dolor.

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